miércoles, 16 de octubre de 2013

COMO AFECTAN LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD EN UN SER HUMANO

Los trastornos de personalidad son un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionalesafectivas y de relación social de los individuos.
 Un trastorno de personalidad se define como experiencias y comportamientos que difieren de las normas sociales y expectativas.



  • LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD SUELEN ESTAR "ESCONDIDOS" DETRÁS DE SÍNTOMAS como la ansiedad, la depresión, problemas como el alcoholismo, la alimentación, los problemas sexuales, y conflictos de pareja y laborales, entre otros. 
    Los síntomas son la cara visible de los trastornos de la personalidad. La persona que tiene un trastorno de la personalidad no es en absoluto consciente de su forma de ser patológica, pero si sufre los síntomas que produce. 
    La persona que padece un trastorno narcisista de la personalidad no es consciente de su forma exagerada de reaccionar ante la crítica aunque sí es consciente de los síntomas ansiosos y del malestar que la situación le produce.
  • LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD SE CARACTERIZAN EN GENERAL COMO TRASTORNOS DE LAS RELACIONES INTERPERSONALES. 
    Las personas que padecen un trastorno de la personalidad al no poder ser flexibles y adaptarse a las circunstancias de su entorno tiende a adaptar el entorno a ellos, es decir, tratar de influir masivamente en la conducta de los demás. 
    Así, por ejemplo una persona con un trastorno histriónico de la personalidad puede exagerar un dolor de cabeza para recibir atención de los demás. Las demás personas responden a corto plazo a esta demanda para obtener atención pero a largo plazo tienden a rechazar a la persona porque se sienten "hartas".
  • LA COMPLEJIDAD DE ESTOS TRASTORNOS REQUIERE UNOS CONOCIMIENTOS ESPECIALIZADOS QUE SOLAMENTE UN PSICÓLOGO EXPERTO POSEE. 
    Los tratamientos tanto psicológicos como farmacológicos que solo actúan sobre los síntomas son completamente superficiales dejando el verdadero problema sin resolver ya que no van a la raíz de estos síntomas. 
    Por ejemplo, el uso de tranquilizantes  hace que una persona se relaje mientras los toma. Pero de ninguna manera ese tratamiento farmacológico va a la raíz de sus comportamientos y pensamientos funcionales , verdadero origen de su problema. Por ello cuando deje de tratarse  volverá a sufrir los síntomas que padecía al principio. Además los tratamientos con tranquilizantes se caracterizan por tener efectos secundarios y en poco tiempo crean adicción y tolerancia. Con estos tratamientos sencillos lo que conseguimos al final es que los pacientes a la larga tengan dos problemas: un trastorno de la personalidad más una dependencia farmacológica innecesaria.

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